El es lo primero que pienso en la mañana, y lo último en mi mente antes de dormir.
Pensar en él, sonreír como tonta por la calle, recordar cosas que hicimos juntos y sentir que la felicidad me invade... desear haberlo conocido antes, pensar que mi vida pierde emoción sin él...
No imaginar mi futuro sin él a mi lado, proyectar mis sueños con los suyos.. que no me importe el lugar, la plata, la comida, nada porque lo amo, y él es lo único que me importa y nada material vale, y no me interesa que voy a comer ni donde voy a dormir mientras sé que él está conmigo...
QUE??? PENSASTE QUE HABLABA DE JESÚS?
Lastimosamente no... Esto lo escribí una vez que estuve enamorada... de un ser humano de carne y hueso... y me pregunto, que me puede dar un hombre que no me de Jesús? y no hablo de reemplazar uno por otro, hablo de enamorarme de Jesús.
Qué pasó entre ese día que nos conocimos, que con lágrimas le pedí que entre a mi vida y que no se vaya nunca más, que mi vida no tiene sentido sin él....? Le pedía más de ti, menos de mí.. y con el tiempo terminé regalándole mis sobras, si es que me acordaba, orando de vez en cuando, leyendo un versículo como si le estuviera haciendo un favor... y el primer amor lentamente se apagó.
Sin embargo, tengo en tu contra que has abandonado tu primer amor. ¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio. Si no te arrepientes, iré y quitaré de su lugar tu candelabro. Apoc. 2.4-5
Qué obras hacía al principio? Es hora de
volver a las sendas antiguas, a no vivir como robots en automático, a sentirlo
en cada respirar, en cada lugar, en cada problema, que El está ahí
amándonos incondicionalmente, adorarlo por amor, amarlo con todas nuestras
fuerzas, y rendirnos a El.
Te amo Jesús... me arrepiento de haber dejado que se apague el primer amor, enamorame de vos, apasioname, mostrame más de tu grandeza, más de ti, menos de mí.
